Descripción
Las CARTAS A UN OBRERO y las CARTAS A UN SEÑOR constituyen dos partes, no dos asuntos; es una misma cuestión considerada por diferentes fases, y por eso ha parecido, no sólo conveniente, sino necesario, formar con todas una sola obra. Hay en ella imparcialidad de intención, que tal vez no se vea siempre realizada: ¿quién se puede lisonjear de no inclinarse nunca de un lado o de otro, de mantener constantemente la balanza en fiel, de que la mano que la sostiene no tiemble a compás de los latidos del corazón agitado por el espectáculo de tantas iniquidades y de tantos dolores?
Hecha esta advertencia, se comprenderán algunas frases que sin ella serían ininteligibles: pudiéramos haberlas variado, revisando más cuidadosamente la obra, con lo cual quedaría menos imperfecta; pero esto exigiría un tiempo que hoy no podemos dedicarle, y además, en todo lo esencial, plnsamos lo mismo que decíamos al obrero hace nueve años, y al señor hace cinco.
Concepción Arenal.
Madrid, 28 de Marzo de 1880.






